Amarte como lo hice yo sin límite en el horizonte resulta siempre un juego peligroso porque al final el que más dio es el perdedor. Amarte como lo hice yo paseándome por ti la vida, gasté 100 mil palabras en el viento, me entregué a cada momento para hacerte feliz. Amarte es mi pecado por no entender que nunca fuiste mio,por las ganas de llenar este vacio que se formó entre el sentimiento y la razón. Amarte es mi pecado...
yo no me puedo olvidar de lo vivido de un día para el otro, no puedo :(
martes, 3 de marzo de 2009
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